Dos emociones por el precio de una: la fuerza del contraste

El contraste se puede emplear de muchas maneras en el mundo audiovisual.

A menudo se muestra mediante una música que contradice las imágenes, como en los célebres ejemplos de La naranja mecánica (música de Beethoven o «Cantando bajo la lluvia»), o en la película de Álex de la Iglesia Acción Mutante, cuando asistimos a un banquete de boda que acaba en masacre sin que deje nunca de sonar la alegre canción de Karina «Aires de fiesta».

En los casos en los que la música es extradiegética, es decir una banda sonora que no se justifica por las acciones de los personajes, es obvio que estamos ante un efecto narrativo que solo percibe el espectador, como cuando suena una orquesta mientras Lawrence de Arabia atraviesa el desierto. Pero cuando la música es diegética, como en La naranja mecánica, cuando los propios personajes ponen un disco, esa música puede también afectar a los personajes, aunque suele hacerlo de una manera muy distinta a como afecta al espectador. Kubrick no utilizó este método para justificar la violencia, pero emplear ese tipo de contrastes suele crear una ambigüedad emocional en el público, por lo que en ocasiones es empleado con propósitos manipuladores. El propio Kubrick prohibió que La naranja mecánica se exhibiera en Gran Bretaña cuando supo que unos gamberros habían atacado a un mendigo entonando «Cantando bajo la lluvia». Por contra, a algunos directores, como Tarantino en Pulp Fiction, Reservoir Dogs o Kill Bill; o Tony Scott en Amor a quemarropa y Oliver Stone en Asesinos natos (con guión de Tarantino) se les ha acusado de usar el constraste entre música alegre y violencia con un esteticismo que puede contagiar de entusiasmo a los espectadores y, por eso, se ha dicho que estos directores hacen una defensa implícita de la violencia.

En cualquier caso, cuando la música procede de la acción, los guionistas tiene mucho que decir, puesto que en este caso, pueden indicar parte de la banda sonora mediante la acción de los personajes: «La psicóloga se dirige al reproductor y pone la canción «I Just Wasn’t Made for These Times» de los Beach Boys…» Y más adelante: «La psicóloga pone un disco que se mezcla con la canción de los Beach Boys, creando un sonido alucionatorio». De este modo, los guionistas, que por lo general no deciden la banda sonora, pueden ahora crear el tono de una escena marcando el contraste entre la acción y la música, que revela una emoción semejante o diferente a lo que les está sucediendo a los personajes. O una percepción distorsionada de alguien que ha tomado LSD, como en esta célebre escena de Mad Men.

Mad Men. Además de los Beach Boys y el standard que se mezclan, los guionistas añadieron el coro ruso cantando Los bateleros el Volga, cuando abre el tapón de la botella de Stolichnaya.

El contraste también es uno de los elementos más empleados en el humor, porque nos permite jugar con las expectativas del espectador y romperlas: un gigantón con voz de pito o un niño con voz de camionero, o la «Marcha fúnebre» que suena en una boda y que nos hace entender que alguno de los dos protagonistas está siendo conducido al matadero. En ocasiones, ese tipo de contrastes puede causar más miedo que hilaridad, como una niña que habla como un verdadero demonio: me refiero, por supuesto, a El exorcista.

Muy relacionado con el contraste está el understatement, que ha recibido todo tipo de interpretaciones. Así lo definió Hitchcock: «Understatement es la subvaloración, la subdeclaración, la subestimación… la presentación en tono ligero de acontecimientos muy dramáticos». Hitchcock construyó toda una película basada en el understatement: ¿Pero quién mató a Harry? Todo el humor del film procede de un único mecanismo, siempre el mismo, una especie de flema exagerada; se habla del cadáver como si se tratara de un paquete de cigarrillos.

La intuición de los directores de orquesta

La intuición de los directores de orquesta

Esa mampara o cortina es lo que se llama una cortina acusmática, porque el sonido acusmático es aquel cuya procedencia no se conoce. Puede ser una herramienta muy buena en manos de los guionistas.

Mackendrick ataca de nuevo… en las librerías y en la Filmoteca

Mackendrick ataca de nuevo… en las librerías y en la Filmoteca

Se vuelve a publicar en español Hacer Cine (On Film making) de Alexander Mackendrick, y a Filmoteca lo celebra con su película Chantaje en Broadway. Dos clásicos en un mismo día.

Lo que aprendemos de los viejos guionistas de Hollywood

Lo que aprendemos de los viejos guionistas de Hollywood

Daniel Tubau es filósofo, guionista y profesor, con una trayectoria marcada por la búsqueda de nuevas formas de pensar y crear. Ha escrito diversos libros sobre filosofía y escritura de guiones. Ha trabajado como director y guionista en televisión y…

No hay que entenderlo todo

No hay que entenderlo todo

Robert Wilson, el gran director teatral, decía: «Una buena obra debe superar a su creador». No siempre tenemos por qué saber qué significa exactamente lo que hemos escrito. En muchas ocasiones a los autores se les escapan muchos de los…

La ilusión perfecta

La ilusión perfecta

Stendhal llamaba ilusión perfecta a aquellos momentos en los que el espectador de una obra de teatro cree por un instante que está viendo la vida misma, en vez de una ficción.

Lo que los escépticos nos enseñan a los guionistas

Lo que los escépticos nos enseñan a los guionistas

Practica un sano escepticismo creativo: creyendo y no creyendo al mismo tiempo en lo que haces.

Siete veces

Siete veces

Una norma clásica decía que la información básica se debe repetir siete veces.

¿Por qué nos gustan las historias?

¿Por qué nos gustan las historias?

Se considera que existen al menos cinco formas narrativas. Cinco maneras de contar las cosas, de organizar la información. Pero de esas cinco formas hay una que nos gusta mucho más que los demás: contar cuentos, contar historias.

Una mujer sapiens inventa el cine

Una mujer sapiens inventa el cine

Podemos imaginar a una mujer de la especie Sapiens, la nuestra, que camina por la selva con su hijito. De pronto ve unas huellas en el suelo y se detiene asustada: ha hecho un FLASHBACK en el que ha recordado…

Las formas narrativas… no narrativas

Las formas narrativas… no narrativas

Aunque suene un poco paradójico, la forma narrativa se considera sólo una más de las formas narrativas.

¿Es Aristóteles el vampiro del teatro?

¿Es Aristóteles el vampiro del teatro?

Florence Dupont asegura que Aristóteles es el vampiro del teatro. Es una tesis muy provocadora, pero en cierto modo tiene razón.

¿La cara Spielberg? ¡No ! ¡La cara Lubitsch!

¿La cara Spielberg? ¡No ! ¡La cara Lubitsch!

Se habla mucho últimamente de «la cara Spielberg», ese truco narrativo que consiste en mostrarnos primero las caras de asombro de los personajes (Jurassic Park, Indiana Jones, Salvar al soldado Ryan) y sentimos curiosidad: ¿qué les asombra tanto? Naturalmente, queremos…