No entenderlo todo

Robert Wilson, gran director teatral, decía: «Una buena obra debe superar a su creador».

No siempre tenemos por qué saber qué significa exactamente lo que hemos escrito. En muchas ocasiones a los autores se les escapan muchos de los sentidos de sus obras.

Mario Vargas-Llosa cuenta que Roger Caillois hizo una interpretación de su novela La ciudad y los perros que no coincidía con la del propio Vargas-Llosa. Pero Caillois insistió: “¡Usted no ha entendido la novela. Reflexione!”. Vargas-Llosa finalmente se dio cuenta de que Caillois tenía razón y que él mismo no había entendido su propia novela.

También Luis Buñuel admitía que había empezado a entender su propio cine al leer los ensayos que el crítico francés André Bazin le había dedicado.

Más que pensar en los significados de lo que escribimos, es mejor pensar en los efectos previsibles que la narración puede causar en los espectadores, para que también ellos tengan la posibilidad de interpretar ciertas cosas de diferente manera unos de otros, y de nosotros mismos.