
¿Por qué nos gusta tanto la forma clásica de la narrativa, el storytelling, el relato, contar cuentos?
Nadie conoce la respuesta.
Algunos piensan que se debe a alguna razón más o menos mística o mágica, como el Inconsciente colectivo de Jung y la idea de los arquetipos, que tomó de Platón, y que ya expresó con claridad Charles Lamb en el siglo XIX.
Otra posibilidad es que contar cuentos haya sido beneficioso desde el punto de vista evolutivo. Es decir, que los individuos capaces de contar cuentos tuvieran más probabilidades de sobrevivir y tener descendencia. Para ilustrar esta opinión, suelo proponer en mis clases de guión un relato, el de una mujer sapiens o neandertal.
Es más o menos así:
Podemos imaginar a una mujer de la especie Sapiens, la nuestra, que camina por la selva con su hijito.
De pronto ve unas huellas en el suelo y se detiene asustada: ha hecho un FLASHBACK en el que ha recordado que ya vio antes esas huellas, sucedió tiempo atrás, precisamente aquel día en el que, tras ver las huellas, apareció una feroz criatura con colmillos y garras horribles, que se comió a su otro hijo.
Así que ahora esta mujer, tras el flashback, hace un FLASHFORWARD: imagina un futuro en el que aparecerá de nuevo la criatura… Pero además visualiza también un futuro imaginario, en el que ella mata a la criatura clavándole una estaca. Así que, gracias a ese flashback y ese flashforward, la mujer traza un plan y fabrica un arma. De esta manera, logra sobrevivir. De esta consigue trasmitir sus genes a futuras generaciones. Desde entonces, los relatos nos han acompañado y nos han ayudado a sobrevivir. Además de entretenernos, claro.

A esto hay que añadir el valor del relato, de las historias, como aprendizaje para enfrentarse al mundo. Quienes contaban historias daban herramientas intelectuales a la comunidad para luchar contra animales peligrosos, recordando cómo lo hizo esta mujer, o conservaban el recuerdo de cómo cultivar la tierra para que no se agotasen sus recursos, o cómo huir de un incendio, o cómo parir sin morir en el intento.
Los relatos fueron probablemente el primer manual de instrucciones para la vida, y al mismo tiempo se convirtieron en una forma de entretenimiento, con lo que su difusión era más sencilla y popular.
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(Publicado el 23 de diciembre de 2022. Revisado en 2023 y 2026)



