Moderador: Como vemos, un área gigantesca de conocimiento que hoy vamos a empezar a enfocarnos con Carlos en toda el área de guión. Adelante, Carlos.
Carlos Henao: Bueno, muchas gracias. Yo creo que es un honor para nuestro laboratorio de guión haber tenido y tener a a Daniel, que desde hace un año empezó a venir al laboratorio y a Medellín. Y porque para cualquier persona que es del ámbito de la investigación, de la lectura, de la curiosidad y desde el ámbito de la academia, que quiera incursionar e investigar alrededor del guión inevitablemente se va a encontrar con los libros de Daniel. Porque probablemente Daniel sea el autor que mejor haya escrito alrededor del guión en español, es decir en nuestro idioma. Sobre todo porque ha mostrado una continuidad. Y creo que lo más importante también es que todo lo que Daniel ha reflexionado en torno al guión y que reflexiona es producto también de dos aspectos que me parecen muy importantes, y es, como dirían también los filósofos griegos, la relación entre la práctica y la teoría…
Sus libros son producto también de esa práctica, de esa experiencia, ¿no? Porque la gran mayoría de los guionistas generacionalmente, o en cierta época, nos hemos formado de una manera autodidacta. No como desde la última década, o en las dos últimas décadas, cuando ya hay una especialización, porque empiezan a surgir los diplomados, empiezan a surgir las especializaciones en torno al guión. Creo que no hay ninguna incoherencia en que alguien se esté preguntando qué tiene que ver la filosofía con este proceso de la escritura del guión o de la escritura de la narrativa o de la escritura de la novela.
Yo empezaría diciendo que es algo muy importante en lo que insisto y cualquiera desde el ámbito de la narrativa te lo podría decir: no basta con que estudies la técnica de cómo se cuenta un cuento si no has estudiado otros aspectos que tienen que ver con la vida o que tienen que ver con alguna inquietud o con alguna curiosidad. Precisamente Daniel, que también ha sido docente en la escuela de cine de San Antonio de los Baños, en estos días me contabas una experiencia que tuviste escuchando a Werner Herzog…
Daniel Tubau: Sí, efectivamente.
Carlos Henao: Donde él hacía una recomendación de la importancia que era sencillamente el consejo que le daba a sus alumnos era: «Leer, leer y leer». Como un aspecto muy importante.
Moderador: Y comprar, comprar…
Carlos Henao: Comprar y comprar.
Daniel Tubau: En El Acontista. «En su librería».
Carlos Henao: Bueno, entonces aquí viene una pregunta, Daniel, para dar pie, pueto que ya hicimos una breve introducción a tu relación con con la filosofía. La pregunta es: digamos que se ha instaurado tanto una técnica, de una repetición, un entendido y un malentendido, según el que muchos textos están siempre referenciando y sus autores legitimando su discurso citando a Aristóteles.
Daniel Tubau: Así es.
Carlos Henao: Es decir, porque históricamente parece que el único libro de referencia que ha existido en una tradición a través de la humanidad y que inevitablemente desde el ámbito de la dramaturgia, cómo la dramaturgia llegó también en el cine, en la escritura del cine, entonces siempre hay un referente clave que es citar a Aristóteles. Para que nos cuentes cuál fue el origen del libro y esa otra pregunta que te hago ¿de dónde viene, por qué siempre está el referente de Aristóteles?
Daniel Tubau: Claro. Se puede hablar de la Poética, de su influencia en el audiovisual y también de las malas interpretaciones que ha tenido. La Poética se ha malinterpretado a lo largo de la historia constantemente y últimamente se malinterpretó por los guionistas y teóricos del cine.
Pero nates voy a contar el origen del libro. El origen del libro son dos razones. Una de ellas es que en un libro acerca de las series y el guión, de Jordi Balló y Xavier Pérez, en un momento dado citan a varios autores de guión, de narrativa audiovisual, y dicen: «Y Daniel Tubau, que propone una nueva poética». Entonces mer dije: «Anda, mira tú». Resulta que propongo una nueva poética en mis libros de guión. Y me dije: «Pues quizás es verdad, ¿no?». Y pensé: «Bueno, pues si propongo una nueva poética, pues no estaría mal hacer una edición de la antigua Poética, que es la de Aristóteles».
La otra razón es que con el director de una academia donde doy clase, siempre discutíamos acerca de los tres actos, si hay tres actos en una película o no hay tres actos. Y entonces al final le dije: «Mira, voy a escribirte un pequeño ensayito defendiendo mi posición para ver si son compatibles o no tus ideas y las mías», y al final se convirtió en este libro. Se lo he dedicado a él el libro.
Y bueno, la Poética de Aristóteles es muy curiosa. Os voy a contar alguna alguna curiosidad rápida.
En primer lugar, en el mundo del guión hay un teórico que fue muy famoso, que en el año 79 que publicó su Manual de guión, Syd Field, en el que dijo que había descubierto que las películas tenían tres actos y dos puntos de giro, y después añadió que además había leído a Aristóteles, la Poética, y había descubierto que Aristóteles también lo pensaba. Con lo cual concluía: «Pues ya mi teoría es absoluta, ¿no? Lo tengo todo, ¿no? Lo he descubierto yo por mi cuenta y además Aristóteles piensa lo mismo».
Pero no es verdad. Aristóteles no piensa que las obras de teatro (la Poética trata del teatro y la épica, como la Odisea o la Ilíada) deban tener tres actos, nunca habla de tres actos. Cuando habla de partes, habla sobre todo de dos: complicación y resolución. A veces habla de cuatro, de cinco…
Yo he encontrado 11 maneras en las que Aristóteles en la Poética habla de partes, estructuras, segmentos, o algo parecido a actos. 11 maneras y ninguna son los tres actos. Cosa curiosa porque a Aristóteles le gusta mucho el número tres. Tiene el alma vegetativa, el alma sensitiva, el alma animal, ¿no? Tiene un montón de cosas de tres, pero en esto no, curiosamente.
Bueno, esa es uno de los grandes equívocos que ha existido en el mundo del cine desde el año 80 hasta hasta casi el 2000 y pico, cuando ya se empezó a cuestionar esta idea de los tres actos.
Otra cosa curiosa que también se dice y es errónea: «En la antigüedad escribían siguiendo la doctrina aristotélica», ¿no? Esa es la idea, ¿no? De del teatro y tal, pues escribían eso.
Pues no, porque cuando Aristóteles escribió la Poética ya se habían muerto los tres grandes dramaturgos de los que él habla constantemente: Esquilo, Eurípides y Sófocles. Ya estaban muertos y enterrados, no le pudieron leer, no le pudieron conocer, es imposible. Y por lo tanto no pudieron seguir sus sus consejos y sus preceptos.
El propio Aristóteles dice: «Quizá la tragedia ya se ha acabado».
Es decir, Aristóteles dice: «Quizá este género ya se ha acabado». Y es curioso que George Steiner, el gran teórico, dice que, efectivamente, la tragedia son solamente Esquilo, Sófocles y Eurípides, y ni siquiera Shakespeare es tragedia. Las tragedias de Shakespeare, en opinión de Steiner, no son tragedia, al menos como lo eran en Grecia. Es otro género. Y ese género nació, vivió, murió… Y después ha habido variaciones.
Y como última anécdota antes de de mantener ya más diálogo es que la Poética, en la Antigüedad no solo no la conocían los dramaturgos porque ya estaban muertos todos, los grandes dramaturgos, sino que no tuvo influencia en la Antigüedad. No tuvo influencia, era desconocida.
Los escritos de Aristóteles se perdieron durante dos siglos y pico porque parece que alguien se los llevó a las costas de lo que hoy es Turquía y los enterró en unas vasijas para que la Biblioteca de Alejandría no se los robase. Porque la Biblioteca de Alejandría tenía la costumbre de robar cualquier libro que veía: hacía una copia del libro y daba la copia y se quedaba el original. Y entonces lo guardaron en unas vasijas ydos siglos después fueron redescubiertos estos libros de Aristóteles.
Y entonces sí que empezó la influencia de Aristóteles hacia el siglo I antes de nuestra era, pero la Poética no, no le llamó la atención a nadie. Y Horacio, que es el que estableció las reglas de los cinco actos (no son tres actos, son cinco actos en el teatro clásico) parece que no leyó la Poética, casi seguro no leyó la Poética.
La Poética se hizo famosa en el Renacimiento, o sea que tuvieron que pasar muchos siglos para que la Poética fuese reivindicada. En el Renacimiento se leyó la Poética y se convirtió en el origen de muchos dogmas. Hicieron muchos dogmas los preceptistas del Renacimiento y el teatro clásico francés, los clasicistas franceses, y a partir de convirtió en demasiado dogmático. Pero Aristóteles no es tan dogmático.

Continuará…
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