Macbeth y las tres brujas: cómo comenzar una historia

Uno de los mejores comienzos de Shakespeare es el de Macbeth:

MACBETH
Hablad, si es que podéis. ¿Quiénes sois?

BRUJA PRIMERA
¡Salve, Macbeth! ¡Señor de Glamis, salve!

BRUJA SEGUNDA
¡Salve, Macbeth! ¡Señor de Cawdor, salve!

BRUJA SEGUNDA
¡Salve, Macbeth! ¡Salve a ti, que serás rey!

Después de esta triple presentación, ¿qué espectador no sabe que ese personaje se llama Macbeth?

Se ha cumplido con uno de los preceptos del planteamiento de una obra, la llamada exposición, transmitir la información basica que el espectador necesita para meterse en la aventura.

Ya sabemos que este tipo se llama Macbeth. Nos lo han dicho tres veces seguidas.

Pero no es eso lo único que Shakespeare consigue con esta escena.

Para entender sus verdaderas intenciones tenemos que retroceder a las primeras escenas, porque aunque muchos creen que lo que acabamos de leer es el comienzo de Macbeth, en realidad se trata de la cuarta escena.

Porque las brujas ya han aparecido en la primerísima escena:

Truenos y relámpagos.
Entran tres BRUJAS.

BRUJA 1
¿Cuándo volveremos a vernos?
¿Bajo lluvia, rayo y trueno?

BRUJA 2
Cuando acaben brega y bronca
y haya derrota y victoria.

BRUJA 3
Antes de que el sol se ponga.

BRUJA
¿En qué lugar?

BRUJA
En el paramo.

Salen.

No es exagerado decir que esta primera aparición de las brujas es el equivalente de los modernos teaser o cold open (entrada en frío) de las series, esa escena que se sitúa casi siempre antes de los créditos y en la que muchas veces se anuncia el mundo extraordinario, es decir, algo que el espectador verá más adelante.

Calienta al espectador, que está todavía frío, con la aparición de las tres brujas, que nos anuncia algo siniestro e infernal.

Se trata también de un gancho o hook , una manera de despertar el interés y la intriga en la mente del espectador.

Este recurso permite, además, que el espectador acepte asistir a una escena menos emocionante, pero necesaria, en la que veremos al rey Duncan de Escocia hablando con sus nobles acerca del valor que Macbeth ha demostrado en la batalla.

En definitiva, la aparición de las brujas le dice subliminalmente al espectador: «Ten paciencia, presta atención a la información que viene a continuación, pero no te impacientes, porque más adelante verás escenas de brujería».

En la segunda escena, en efecto, un soldado herido le cuenta al rey Duncan de Escocia el gran valor que Macbeth y Banquo han demostrado contra los invasores noruegos.

Se trata ahora de información o exposición para el espectador: estamos en Escocia, el rey es un tal Duncan, los invasores amenazaban el país, un tal Macbeth y un tal Banquo han demostrado valor y salvado al rey de Escocia.

A continuación, un mensajero trae noticias de otra batalla, en la que el Señor de Cawdor traicionó a Escocia y se alió con el invasor noruego. Pero de nuevo Macbeth ha demostrado su valor y obligado a retirarse a los invasores.

Entonces Duncan, el rey de Escocia, sentencia a muerte al Señor de Cawdor y le dice al mensajero que vaya al encuentro de Macbeth y le anuncie que a partir de ahora será el nuevo Señor de Cawdor.

Información: Cawdor ha traicionado a Escocia, Macbeth la ha salvado. Macbeth será nombrado Señor de Cawdor.

Como se ve, el nombre de Macbeth ya ha sido repetido varias veces antes de la escena de las brujas. De este modo se crea en el espectador anticipación: ¿quién es este Macbeth al que tanto elogian? ¿Cuándo lo veré?

Este es un recurso habitual en el Shakespeare maduro: en Macbeth, Julio César, La tempestad o Hamlet se menciona al protagonista pero todavía no lo vemos. Eso crea expectación.

Pero en Macbeth la tensión se prolonga un poco más con una nueva escena de las tres hermanas fatídicas, the wayward sisters.

Pero todavía queda una escena, la tercera, antes de que aparezca Macbeth.

Se trata de una escena realmente grotesca, en la que las brujas hablan de cómo disfrutan degollando cerdos o haciendo naufragar a los marineros, o que presumen de un pequeño trofeo: el pulgar de un marinero.

Este truculento diálogo termina con el anuncio de la llegada de Macbeth:

BRUJA 3
¡Tambores, tambores! Ya llega Macbeth.

LAS TRES BRUJAS
Juntemos las manos, hagamos una rueda, como hermanas enviadas del cielo y de la tierra. Tres vueltas por tí, tres por tí, tres por mí: son nueve, cuenta justa.
¡Silencio! Ya ha llegado el término del conjuro.

El género sobrenatural queda ya completamente establecido y se menciona de nuevo al protagonista, pero también se plantea un interrogante que nos inquieta: ¿porque las brujas están interesadas en Macbeth?

Las contínuas menciones a Macbeth han creado en el espectador o lector el deseo de conocerlo. Parece que es un hombre valiente y que el rey Duncan quiere recompensarlo con el título de Señor de Cawdor. Pero también suponemos que se va a encontrar con las brujas.

Por lo tanto, cuando Macbeth aparezca se cumplirá un deseo del espectador: conocer a Macbeth, quien además, aparecerá acompañado de Banquo, de quien también se ha hablado, como otro valiente guerrero.

A satisfacer una expectativa o responder a una pregunta, se llama, en terminología moderna, pay of, es decir, pagar las deudas: hemos contraído una deuda, le hemos hecho una promesa al espectador y, en consecuencia, tenemos que darle lo que espera.

Y como ya he dicho, en la primera y la tercera escena, cuando se presenta a las brujas, the wayward sisters, las hermanas del destino, pero también las hermanas raras, o las tres brujas como se las conoce popularmente, Shakespeare nos ha sugerido algo más, no sólo información y anticipación, tambien nos ha revelado el género en el que se movera la obra: un género fantástico y bastante siniestro.

Ya tenemos aquí una buena colección de recursos, técnicas, trucos o herramientas narrativas: crear expectación, anticipar el mundo extraordinario. Además de establecer el género (lo sobrenatural, las brujas), calentar al espectador (cold open, teaser) y transmitir información necesaria (exposición).

Antes de continuar examinando todo lo que hace Shakespeare en el comienzo de Macbeth, conviene aclarar que no se trata de desmenuzar académicamente la narrativa shakespeariana, sino de poner un nombre a sus trucos y recursos narrativos. Se trata de explicar los trucos del oficio.

No es tampoco crítica literaria, pero sí poética en el sentido aristotélico: comprensión de la naturaleza y los mecanismos narrativos.

También se podrían decir muchas cosas acerca de las sugerencias filosóficas o metafísicas de estas escenas, pero lo que nos interesa aquí es conocer el mecanismo narrativo. Por qué Shakespeare nos ha ofrecido este comienzo y no otro, por qué ha ordenado de esta manera la información que recibe el espectador.

Ahora bien, es natural que nos preguntemos si Shakespeare hizo todas estas cosas de manera consciente y a propósito.

La respuesta es que no lo sabemos.

Probablemente sí, porque Shakespeare no es un escritor ingenuo, sino muy sofisticado. No estudió en la universidad, como su rival Christopher Marlowe o como Ben Jonson, pero aprendió las sutilezas del oficio por su propia cuenta, no sabemos muy bien cómo, quizá gracias a un protector aristócrata en los años menos conocidos de su vida.

O quizá no, tal vez era un escritor intuitivo, aunque lo dudo mucho.

Lo más probable es que el conocimiento del oficio se acabara convirtiendo en él en una nueva intuición, lo que yo llamo una intuición entrenada, muy diferente de la puramente espontánea, de la que casi todo el mundo presume, sin comprender que tras esa aparente magia intuitiva se esconde un proceso más bien mecánico.

Dicho esto, continuemos.

Shakespeare por ahora, de manera tan fluida que no reparamos en ello, sin hacerse notar, sin obligar a que los personajes hablen para hacerle favores al autor, ha creado expectativas acerca del protagonista, y nos ha dado información básica acerca de los nombres de los protagonistas.

Llega por fin el momento de presenciar el conocido encuentro entre Macbeth y las brujas.

Las verdaderas razones de Shakespeare

Además de presentarnos a unos cuantos personajes fundamentales, como el rey Duncan y el traidor Cawdor, además de mostrarnos a las brujas, además de mencionar a Macbeth y prometernos su encuentro con las brujas, ¿qué otra intención tiene Shakespeare? ¿Por qué lo ha hecho de esta manera? ¿Por qué no ver a Macbeth en la primera escena, como aconsejan muchos teóricos, profesores y asesores de guión?

En primer lugar, porque Shakespeare tiene la intención de crear expectación acerca del que todos saben que será el protagonista. La obra se titula La tragedia del rey Macbeth, así que es obvio quién llevará el peso de la historia.

Pero las dos escenas de las brujas y las dos del rey tienen otra intención, mucho más fundamental.

Shakespeare quiere que los espectadores sepamos desde el principio que Macbeth es el señor de Glamis (por eso lo repiten varias veces los otros personajes) pero también quiere que sepamos que ya ha sido nombrado Señor de Cawdor.

El rey Duncan y su mensajero lo saben y nosotros también.

Pero Macbeth y su amigo Banquo todavía lo ignoran cuando se encuentran con las brujas.

Shakespeare nos ha preparado para interpretar de manera compleja el encuentro de Macbeth con las brujas en un páramo.

¿Destino o profecía autocumplida?

Recordemos lo que las tres extrañas hermanas le dicen a Macbeth:

BRUJA PRIMERA
¡Salve, Macbeth! ¡Señor de Glamis, salve!

BRUJA SEGUNDA
¡Salve, Macbeth! ¡Señor de Cawdor, salve!

BRUJA SEGUNDA
¡Salve, Macbeth! ¡Salve a ti, que serás rey!

La clave aquí es que Macbeth y nosotros, los espectadores, entendemos de diferente manera estos saludos. En todo este inicio, Shakespeare está repartiendo con habilidad la información entre los diversos personajes y, en especial, entre nosotros y Macbeth.

Macbeth no sabe que ya es señor de Cawdor, pero se estremece de manera extraña. Se despierta en él la ambición, el deseo de que las profecías se cumplan: convertirse en señor de Cawdor… y llegar a ser rey de Escocia.

Nosotros, los espectadores, sabemos que la segunda profecía ya se ha cumplido, que Macbeth ya es el señor de Cawdor, así que nos preguntamos si se cumplirá la tercera. También estamos deseando ver cómo reaccionará Macbeth cuando le anuncien que, en efecto, ya es señor de Cawdor.

La madeja infernal ya está creada.

En la ilustración, que pertenece a las Crónicas de Holinshed, se describe el encuentro de Macbeth y Banquo con las tres extrañas hermanas (weird sisters o wayward sisters), que quizá se parecieran originalmente más a ninfas de los páramos que a brujas.

Hay que señalar también un asunto importante. Aunque a primera vista puede parecer que las brujas conocen el futuro y que saben que Macbeth está destinado a ser rey, esto no es del todo obvio, entre otras cosas porque Shakespeare nos ha contado que el rey nombra a Macbeth nuevo señor de Cawdor antes de que las brujas reaparezcan. Esto significa que ellas podrían conocer ya la decisión del rey y, por lo tanto, aprovechar esa información para tentar a Macbeth.

Shakespeare tomó la historia de Macbeth de las Crónicas de Inglaterra, Escocia e Irlanda, de Raphael Holinshed. Seis extensos tomos llenos de historias. Se puede leer en Holinshed’s Chronicles, Volume V: Scotland

Hay que tener en cuenta que siempre queda un margen de ambigüedad en las obras de Shakespeare, incluso cuando intervienen poderes infernales.

Sea como sea, a partir de ahora los espectadores estaremos atentos no sólo al momento en el que Macbeth descubra que es señor de Cawdor, sino también al despliegue de su ambición, a su obsesión por que se haga realidad el tercer saludo de las hermanas: convertirse en rey de Escocia.

Ahora bien, a todo lo anterior se une otra intriga e inquietud, pues las brujas también han saludado a Banquo, el compañero de Macbeth.

Han dicho que Macbeth será rey pero no que creará una dinastía, puesto que ese honor le corresponderá a los hijos de Banquo y sus descendientes:

«Salve Banquo, que serás padre de reyes».

La trama ahora ya está perfectamente enredada.

Macbeth pronto sabrá, gracias a los mensajeros del rey, que es el nuevo señor de Cawdor. Podremos entonces contemplar cómo crece en él la tentación de acelerar el proceso que lo llevará a convertirse en rey.

Alentado por la profecía y por su esposa, decide matar al rey Duncan.

Así comienza su carrera criminal, en la que será dominado por dos pasiones: el remordimiento y el temor a ser depuesto por los hijos de Banquo.

Si el comienzo de la obra se hubiera mostrado de otra manera, si hubiésemos contemplado primero el encuentro de Macbeth con las brujas y después hubiera llegado el mensajero, o si el mensajero le hubiera anunciado primero a Macbeth que era señor de Cawdor, y tan sólo después se hubiera encontrado con las brujas, el interés y las emociones para los espectadores serían muy diferentes.

Quizás mejores, quizá peores, aunque me atrevo a pensar que la decisión narrativa de Shakespeare es la mejor, no sólo por el interés creciente de las escenas iniciales, sino por las diversas piezas narrativas que acabarán encajando, entre ellas las nuevas promesas de las brujas.

Catálogo de recursos shakesperianos

Revisemos, destripemos si se prefiere, las primeras escenas de Macbeth, observando las emociones que se producen en el espectador y los recursos, técnicas y trucos que emplea Shakepeare.

Las tres hermanas extrañas, por Henry Fusseli

Escena 1. Las brujas se preparan para la próxima batalla

Los recursos son el misterio acerca de quiénes son estas mujeres y qué batalla va a tener lugar, y el anuncio de un personaje (el que da nombre a la obra). Eso son ganchos o hooks para despertar expectación. También se ofrece información acerca de la época, el tono y el género.

Escena 2. El rey Duncan es informado de la traición del señor de Cawdor y envía un mensajero para que comunique a Macbeth que lo nombra nuevo señor de Cawdor.

De nuevo se crea expectación en varios frentes: el espectador quiere conocer a Macbeth y todavía se pregunta por el papel que jugarán las tres brujas. La información fundamental que será clave es que Macbeth ya ha sido nombrado Señor de Cawdor. También sabemos, por supuesto, que el rey de Escocia es Duncan.

Escena 3. Las brujas disfrutan de la nueva matanza. Se dan cuenta de que Macbeth se acerca.

Se va a cumplir la promesa o expectación: el encuentro entre Macbeth y las brujas. También se va a satisfacer el deseo de conocer a Macbeth. Queda claro que als brujas son criaturas demoniacas.

Escena 4. Macbeth y Banquo se encuentran con las brujas, que dicen a Macbeth que será rey, y a Banquo que será padre de reyes.

Ironía dramática, porque el espectador sabe que Macbeth ya es señor de Cawdor, intriga ante el saludo a Macbeth como futuro rey, interrogante activo: ¿se cumplirá la profecía? ¿Y Banquo será padre de reyes?

Escena 5. Un mensajero anuncia a Macbeth que es señor de Cawdor.

El espectador disfruta con la sorpresa que se lleva Macbeth y asiste al despertar de su ambición: empieza a creer en el destino. ¿Estará realmente destinado Macbeth a ser rey de Escocia? ¿Provocará un conflicto la profecía que han hecho a Banquo como padre de reyes?

En definitiva, se cumple en estas escenas el consejo de William Archer: «Lo dramático consiste en la suma de expectación más incertidumbre». El espectador ( y también Macbeth en este caso) saben que va a pasar algo, pero no saben exáctamente el qué, de qué manera o cuándo.

Y junto a todos estos elementos narrativos que afectan y manipulan al espectador, se produce una continua exposición o transmisión básica de información, en paralelo con las acciones que entretienen e intrigan al espectador.

El lector puede intentar imaginar qué emociones sentirían los espectadores si ordenásemos de otra manera las cinco escenas. Es bastante obvio que el resultado será mucho menos interesante.

Basta con pensar que si las brujas anunciasen a Macbeth que será Señor de Cawdor antes de que viésemos al rey nombrar a Macbeth señor de Cawdor, entonces se trataría de una verdadera profecía pero se perdería toda la ironía dramática para el espectador, que ahora sólo tendría el sentimiento de fábula mágica.

En definitiva, existen pocas dudas acerca de que Shakespeare planeó minuciosamente el comienzo de Macbeth, y los de sus otras obras. Como nos advierte James Shapiro, es muy arriesgado menospreciar los comienzos de Shakespeare:

Los comienzos de Shakespeare pueden parecer casuales y accidentales, pero, como los directores de escena de hoy en día aprenden a su propio riesgo, no pueden ser modificados fácilmente.

Más adelante en la obra, Macbeth recibe engañosas profecías de las brujas y ve una cabeza cortada que le advierte de que tenga cuidado con Macduff.

¿La cara Spielberg? ¡No ! ¡La cara Lubitsch!

¿La cara Spielberg? ¡No ! ¡La cara Lubitsch!

Se habla mucho últimamente de «la cara Spielberg», ese truco narrativo que consiste en mostrarnos primero las caras de asombro de los personajes (Jurassic Park,…

Primera publicación: octubre 2023

 

 

 

 

 

 

 

✕ cerrar

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Cookies estrictamente necesarias

Las cookies estrictamente necesarias tiene que activarse siempre para que podamos guardar tus preferencias de ajustes de cookies.

Cookies de terceros

Los mundos del guionista utiliza cookies analíticas  para recopilar información anónima tal como el número de visitantes del sitio, o las páginas más populares.